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Calentamiento global: por qué la energía está en el centro del problema y de la solución

por | Sustentabilidad y Negocios

¿Sabías que casi todo lo que haces durante el día depende de la energía… y que esa misma energía es hoy el mayor desafío para combatir el cambio climático?

La buena noticia es que la solución también comienza ahí.

Cada vez que encendemos una lámpara, usamos internet, viajamos en automóvil, fabricamos un alimento o mantenemos funcionando un hospital, estamos utilizando energía. Gracias a ella, la humanidad ha alcanzado niveles de bienestar, productividad y desarrollo que hace apenas un siglo parecían imposibles.

Pero existe una realidad que pocas veces analizamos: durante más de cien años construimos ese progreso utilizando principalmente carbón, petróleo y gas natural.

Hoy, cerca del 80% de la energía consumida en el mundo sigue dependiendo de combustibles fósiles. Al quemarlos para generar electricidad, mover vehículos o alimentar procesos industriales, liberamos enormes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) y otros gases de efecto invernadero que permanecen en la atmósfera durante décadas, atrapando el calor del planeta.

Por esta razón, el sector energético es responsable de aproximadamente tres cuartas partes de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, convirtiéndose en el principal impulsor del calentamiento global.

En otras palabras, no podremos resolver el cambio climático sin transformar profundamente la manera en que producimos y consumimos energía.

Sin embargo, esta historia tiene un lado mucho más esperanzador.

La energía no solamente está en el centro del problema.

También está en el centro de la solución.

Durante la última década, tecnologías como la energía solar y la energía eólica han evolucionado hasta convertirse en algunas de las fuentes de generación eléctrica más competitivas del mundo. En muchos países ya resulta más económico construir nuevas plantas solares o eólicas que nuevas centrales alimentadas con carbón o gas.

Además, estas tecnologías aprovechan recursos naturales prácticamente inagotables y generan electricidad sin emitir dióxido de carbono durante su operación.

A ellas se suman otras soluciones fundamentales para acelerar la descarbonización:

  • Energía hidroeléctrica.
  • Energía geotérmica.
  • Energía nuclear.
  • Hidrógeno verde para industrias difíciles de electrificar.
  • Sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS).

Pero instalar más paneles solares o aerogeneradores no será suficiente.

El verdadero cambio consiste en electrificar progresivamente nuestra economía.

Eso significa sustituir motores de combustión por vehículos eléctricos, utilizar bombas de calor en edificios, modernizar procesos industriales y hacer que esa electricidad provenga cada vez más de fuentes limpias.

Es una transformación comparable con la Revolución Industrial, pero con un objetivo completamente distinto: seguir creciendo sin aumentar las emisiones que están modificando el clima del planeta.

Naturalmente, este proceso también enfrenta desafíos.

El primero es que el sol no siempre brilla y el viento no sopla de manera constante. Aquí es donde el almacenamiento de energía mediante baterías se vuelve un elemento estratégico, permitiendo guardar electricidad cuando existe abundancia y liberarla cuando la demanda aumenta.

El segundo desafío consiste en modernizar las redes eléctricas. Los sistemas actuales fueron diseñados para pocas centrales generadoras de gran tamaño. El futuro requerirá redes inteligentes capaces de integrar millones de pequeños generadores solares distribuidos en hogares, comercios e industrias.

Finalmente, la transición energética necesita inversión, innovación tecnológica y políticas públicas que otorguen certeza para desarrollar infraestructura energética de largo plazo.

En México, este reto representa también una enorme oportunidad.

Nuestro país posee uno de los recursos solares más privilegiados del planeta, importantes regiones con excelente potencial eólico, experiencia industrial y una demanda creciente de electricidad impulsada por el crecimiento económico y el fenómeno de relocalización de empresas.

Aprovechar estos recursos no solo permitirá reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

También fortalecerá la seguridad energética, atraerá nuevas inversiones, impulsará empleos especializados y hará más competitiva a la industria mexicana.

Pero quizá el beneficio más importante sea uno que todos podemos percibir.

La contaminación atmosférica ocasionada por la quema de combustibles fósiles provoca millones de muertes prematuras cada año alrededor del mundo. Cada megawatt-hora generado mediante fuentes limpias representa aire más limpio, ciudades más saludables y una mejor calidad de vida para las futuras generaciones.

La transición energética no consiste únicamente en instalar paneles solares o construir parques eólicos.

Consiste en replantear la forma en que producimos, transportamos y utilizamos la energía para construir una economía más eficiente, resiliente y sostenible.

El calentamiento global ya no es un problema del futuro. Está presente en olas de calor más intensas, sequías prolongadas, incendios forestales y fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.

La decisión que tomemos durante esta década marcará el rumbo de las próximas generaciones.

Porque la energía impulsó el desarrollo de nuestra sociedad.

Ahora debe impulsar también su transformación.

La energía nos llevó hasta aquí. La energía limpia puede llevarnos mucho más lejos. No se trata de dejar de mover al mundo, sino de aprender a moverlo sin destruirlo.¿Qué acción crees que tendría el mayor impacto para acelerar la transición energética en México? Comparte tu opinión y ayúdanos a construir la conversación.

Referencias utilizadas

  • Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). Sixth Assessment Report (AR6) – Synthesis Report.
  • International Energy Agency (IEA). World Energy Outlook.
  • International Energy Agency (IEA). Net Zero by 2050: A Roadmap for the Global Energy Sector.
  • International Renewable Energy Agency (IRENA). Renewable Capacity Statistics.
  • International Renewable Energy Agency (IRENA). Renewable Power Generation Costs.
  • Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). Emissions Gap Report.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS/WHO). Información sobre contaminación atmosférica y salud.
  • Secretaría de Energía (SENER). Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN).
  • Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Inventarios nacionales de emisiones y política climática.
  • Comisión Federal de Electricidad (CFE). Información institucional sobre el Sistema Eléctrico Nacional.